Se reflexiona sobre la posible incomodidad del gobierno de Javier Milei ante la masiva despedida al Indio Solari, interpretando que la gente que asiste a estos eventos son aquellos que la están pasando mal y que difícilmente comulgan con el presidente.
Se compara la figura del Indio Solari con la de Maradona y el Papa Francisco en términos de veneración popular, y se cuestiona si la Argentina seguirá el rumbo actual sin cuestionamientos, a pesar del descontento social.