Se critica la politización de la despedida del Indio Solari, asociándola con la figura de Patricia Bullrich y cuestionando la postura del gobierno ante las multitudes.
Se argumenta que mezclar política en estos eventos es "embarrar la cancha" y carece de sentido, ya que no representa la totalidad del pueblo.
Se insiste en la necesidad de separar las manifestaciones políticas de los homenajes artísticos y culturales.