Las relaciones entre Armenia y Rusia se han visto afectadas por la pérdida de confianza en la seguridad. Luego de las guerras en Nagorno-Karabaj en 2020 y 2023, donde Armenia libró contra Azerbaiyán, la confianza en Rusia como garante de seguridad se resquebrajó.
En 2023, Azerbaiyán atacó separatistas armenios en la región, provocando la huida de miles de armenios. Rusia, que tenía tropas de paz en la zona, no intervino eficazmente, lo que generó desilusión en Armenia.
Como consecuencia, Armenia suspendió su participación en la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), una alianza liderada por Rusia. En paralelo, Armenia ha buscado fortalecer lazos con la Unión Europea, organizando cumbres bilaterales y encuentros de la comunidad política europea.
La visita del presidente ucraniano a Armenia, la primera en 24 años, y los acuerdos con la UE, como la provisión de plantas de energía nuclear estadounidense, marcan un giro geopolítico en la región, buscando diversificar alianzas y reducir la dependencia de Rusia.