Un acuerdo parcial sellado en Washington, impulsado por el expresidente estadounidense Donald Trump, podría modificar el panorama geopolítico en el Cáucaso Sur. El acuerdo contempla un corredor terrestre a lo largo de la frontera iraní, que estaría en suelo armenio pero sería utilizado por Azerbaiyán para conectar con Nakhichevan, un territorio separado del resto del país.
Este corredor, cuya construcción podría iniciar a finales de 2026, retoma una propuesta rusa de 2020. Si bien Armenia y Azerbaiyán rechazaron previamente iniciativas de Rusia y la Unión Europea, ahora avanzan con conversaciones bilaterales, evidenciando un cambio en las dinámicas regionales.
El proyecto subraya la creciente influencia de Estados Unidos en la región, buscando establecer su presencia en detrimento de los intereses rusos. El éxito de esta iniciativa podría reconfigurar las relaciones entre Armenia, Azerbaiyán y Rusia, marcando un nuevo capítulo en la historia del Cáucaso.