La Dra. María Pilar Quevedo advierte sobre los riesgos de automedicarse con fármacos para la obesidad y diabetes, enfatizando que no son suplementos sino moléculas de alta potencia que requieren prescripción médica.
Es crucial consultar a especialistas para evaluar la historia clínica del paciente, incluyendo antecedentes de diabetes, hipertensión o apnea del sueño, y así personalizar el tratamiento. Los fármacos, como la tirsepatida, semaglutida y liraglutida, pertenecen a la familia de las incretinas y se administran de forma inyectable semanal.
Los efectos adversos más comunes son gastrointestinales (náuseas, diarrea, constipación) y suelen presentarse durante el escalonamiento de la dosis, siendo generalmente leves y tolerables bajo supervisión médica. Los efectos adversos graves son infrecuentes pero requieren atención profesional.