La encíclica "Magnífica Humanitas" del Papa León XIV actualiza la doctrina social de la Iglesia al siglo XXI, poniendo a la persona humana en el centro frente a los avances tecnológicos y la inteligencia artificial.
La encíclica, firmada el 15 de mayo, se inspira en la Rerum Novarum de León XIII pero adaptada a los desafíos actuales. Enfatiza la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios, y advierte contra la mentalidad tecnócrata que puede reducir su valor. Se mencionan referencias a la transhumanismo y poshumanismo, y al peligro de una "guerra fría tecnológica".
Se destaca la colaboración con Anthropic y la figura de Cristo Ferola. El Papa aboga por una paz desarmada y un ritmo que esté al servicio de la persona, similar a cómo León XIII defendió que el capital debía estar al servicio del trabajo. Ambas encíclicas comparten el principio de que ninguna estructura o revolución técnica debe eclipsar la humanidad.