Un grupo de 40 ucranianos, incluyendo 22 niños, llegó a Riga, Letonia, en un viaje organizado por Liene Dambina, especialista en salud mental infantil. Para muchos de estos niños, es la primera vez que salen de Ucrania y experimentan la ausencia de alarmas de bombardeo, un alivio tras años de vivir bajo constante amenaza.
Los niños, acostumbrados a la guerra, muestran nerviosismo ante aviones y tienen recuerdos limitados de una vida normal. El programa en Riga les ofrece la oportunidad de descansar, jugar y sentirse seguros, acompañados por sus familiares. Olga Stepanenko, enfermera y madre de una niña de 5 años, destaca el agotamiento generalizado y la necesidad de desconectar de la aplicación de alertas de bombardeo para poder descansar.
Liene Dambina y su equipo han organizado 18 viajes, acogiendo a 370 niños ucranianos en Letonia y ofreciéndoles apoyo psicológico. Estos viajes, financiados por el ayuntamiento de Riga y donaciones privadas, buscan mitigar los efectos del conflicto, permitiendo a los niños experimentar una infancia segura y normal, a pesar de las secuelas de la guerra.