Una multitud se congrega en las inmediaciones de la casa del Indio Solari en General Rodríguez para despedir al artista. La cobertura periodística detalla la evolución del operativo de seguridad y la llegada de fanáticos, quienes expresan su congoja y admiración.
Se describen las primeras muestras de afecto, como flores dejadas en la puerta, y la formación de un "altar" improvisado con ramos y objetos personales. La atmósfera se describe como una mezcla de tristeza y celebración, con momentos de pogo entre los presentes.
Los vecinos y fanáticos comparten anécdotas y reflexiones sobre la figura del Indio Solari, su música y su impacto cultural. La incertidumbre sobre el lugar y la fecha del velatorio oficial genera expectativas y especulaciones entre los seguidores.