Se analiza la profunda relación de Moisés con Dios, destacando su capacidad para acceder a un "círculo íntimo" de intimidad divina.
Se resalta que Moisés no solo hablaba con Dios diariamente, sino que fue elegido para un retiro exclusivo en la montaña. Se cuestiona por qué solo él accedía a este nivel de cercanía, concluyendo que fue porque "hizo méritos" para ello.
Se enfatiza que la experiencia del gozo de la intimidad con Dios hace que la vida sin Él sea insoportable. Se sugiere que esta relación exclusiva de Moisés con Dios fue la base de su privilegio y acceso al círculo más íntimo del Creador.