Estados Unidos, a través del secretario Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra el régimen cubano, apuntando a esferas de influencia interna y externa, incluyendo las Fuerzas Armadas y el Instituto de Inteligencia Cubana (ICAP).
Las sanciones también afectan a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organismo represor del régimen, y a empresas como Mistur y Minera Victoria, además de imponer por primera vez medidas contra el presidente Miguel Díaz-Canel y su familia.
Estas acciones se dan en un contexto de crisis en Cuba, evidenciado por el éxodo de hoteles cinco estrellas. Las cadenas Meliá e Iberostar anunciaron el cierre de sus establecimientos en la isla, y Visa y Mastercard cesaron sus operaciones, afectando el sector turístico y financiero.