Se debate sobre cómo el modo de descarte de un cuerpo puede revelar aspectos de la personalidad del perpetrador, contrastando con las inhibiciones morales que frenan a la mayoría de las personas.
Se explica que para ciertos individuos, la víctima deja de ser una persona y se convierte en un "objeto" o parte de una "tarea", similar a mover leña de un lugar a otro. Esta deshumanización les permite actuar sin el freno moral que tendrían otros.
Se menciona el concepto de "neuronas espejo" y cómo su ausencia o disfunción en algunos sujetos podría explicar su capacidad para cometer actos atroces sin sentir empatía por el otro.