María Elena se presenta en Joyería El Tazador con varias piezas familiares para tasar: un reloj de su madre, dos cadenitas (una de ellas un rosario que fue de su abuela y luego de su hija), y otra cadena deteriorada.
Explica que el reloj, aunque regalado por su mamá, está "un poco cachado" y el cristal roto, pero la malla se encuentra en buen estado. Las cadenitas también presentan deterioro. Su objetivo es vender estas piezas para poder financiar un viaje a la Costa Amalfitana y Grecia.