José, quien lavó el vehículo, declara a Luis que no notó ninguna mancha de sangre o de color oscuro en el tapizado del auto. Explica que ese día era normal para él y su hermano, ya que son desocupados y no imaginaron la gravedad de la situación hasta el día siguiente, cuando se enteraron de la desaparición de la niña durante el allanamiento en la casa de Soledad.
José afirma que no prestaron atención a si había sangre o no, ya que estaban desvinculados de lo sucedido. Solo se enteraron de la desaparición de Agostina al día siguiente, tras el allanamiento en la casa de Soledad.