Se reflexiona sobre el valor de la música y lo "real" en un mundo cada vez más digital y virtual, destacando cómo la música cumple un rol fundamental para conectar con la vida y las emociones.
Se menciona que en épocas pasadas, como los 90, la música era un refugio ante la falta de otras expresiones culturales o políticas, y se advierte sobre la encrucijada actual ante el avance de lo digital.