Kevin Roll se consagró ganador ante Joaquín Vanega en una sorpresiva victoria por nocaut técnico en el segundo asalto.
La pelea, que se desarrollaba con un dominio claro de Vanega, dio un giro inesperado cuando Roll conectó un golpe certero que definió el combate. A pesar de que Vanega había mostrado superioridad en el primer asalto, incluyendo derribos y control en el suelo, una mano de Roll cambió el curso del encuentro.
Vanega, visiblemente afectado por los golpes de rodilla en el hígado propinados por Roll en el primer round, no pudo recuperarse del impacto y vio cómo su victoria se escapaba de las manos. La contundencia del golpe de Roll demostró una vez más la imprevisibilidad del deporte.