Se está excavando uno de los túneles ferroviarios más largos del mundo en los Alpes franco-italianos, un proyecto de 11 mil millones de euros que busca conectar Lyon y Turín, reducir el tiempo de viaje y descarbonizar el transporte. La obra, dirigida por el ingeniero Emmanuel Ambea, avanza a un ritmo de 15 metros diarios, utilizando tuneladoras y dinamita para romper estratos rocosos.
Sin embargo, el proyecto enfrenta la oposición de habitantes del Valle de Morién, quienes denuncian el impacto financiero y ecológico, la contaminación por ruido y polvo, y la desaparición de manantiales debido a la alteración del nivel freático. Argumentan que el túnel beneficia principalmente a las constructoras y a los núcleos urbanos, mientras que la región sufre las consecuencias negativas y la desindustrialización. A pesar de las preocupaciones, se espera que los primeros trenes circulen en 2033.