Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan, publicado en la revista científica Addiction, revela que uno de cada ocho adultos entre 50 y 80 años presenta signos de adicción a los alimentos ultraprocesados.
Este patrón, más frecuente en mujeres, se asoció con sobrepeso, peor salud física y mental, y mayor malestar social. Los investigadores advierten que no se trata solo de comer mal, sino de un consumo que puede incluir deseo intenso, pérdida de control y dificultad para dejar estos productos, similar a otras adicciones.
El estudio subraya la importancia de considerar alteraciones metabólicas como la resistencia a la insulina, que pueden manifestarse como hambre constante o ansiedad por azúcares y harinas, dificultando la pérdida de peso.
"Hay mucho más atrás: estos alimentos están diseñados para generarnos adicción", señalaron los expertos, quienes también vinculan este consumo con un aumento en la incidencia de obesidad y sobrepeso.