Se relata el trágico episodio de Walter Bulacio, un joven que murió tras ser golpeado por la policía durante un recital de Los Redondos en el Estadio Obras. Este evento marcó un antes y un después en la relación entre la banda, sus fans y las fuerzas de seguridad.
La brutalidad policial desató un fuerte enojo en el Indio Solari y en la comunidad ricotera, generando un clima de tensión y confrontación que se reflejó en futuras canciones y declaraciones.
Se recuerda este suceso como un punto de inflexión en la historia del rock argentino, evidenciando los peligros y la represión que podían sufrir los jóvenes en eventos masivos.