Se reportaron incidentes en Plaza de Mayo donde la policía de la ciudad reprimió a los manifestantes que se congregaban para despedir al Indio Solari. Se lanzaron gases lacrimógenos, incluso contra periodistas que cubrían el evento, generando tensión y malestar.
Este accionar policial fue criticado como una falta de organización y de entendimiento por parte de las autoridades ante la masividad y el fervor popular. Se cuestionó la decisión de vallar la Casa Rosada y cerrar los accesos, priorizando la seguridad presidencial sobre la de los ciudadanos que se manifestaban pacíficamente.
El incidente evidencia una disociación entre los gobernantes y la realidad social, al no comprender la importancia de figuras como el Indio Solari para la cultura popular argentina. La falta de un espacio adecuado para el velatorio y la represión policial contrastan con el profundo sentimiento de la gente.