Se ha logrado abrir una arteria principal que comunica a La Paz, Bolivia, desbloqueando piquetes que impedían el acceso a suministros básicos. La operación, realizada con apoyo policial y militar, busca aliviar las consecuencias de semanas de protestas y bloqueos que han afectado el abastecimiento de alimentos, medicamentos y combustibles.
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, recibió apoyo logístico y económico de Estados Unidos, anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio, para normalizar la situación. Sin embargo, la apertura de una sola ruta no soluciona la crisis generalizada que afecta a hospitales, comercios y familias.
El Congreso boliviano analiza una ley de excepción para que militares y policía trabajen conjuntamente en el desmonte de bloqueos, pero su sanción depende del Senado. La situación interna de Bolivia genera preocupación en la comunidad internacional, evidenciando las consecuencias que trascienden las fronteras.