Se debate la despartidización de la lucha por los derechos de las mujeres, argumentando que no es bueno para la causa que un partido político se apropie de ella.
Se señala que la marcha del kirchnerismo y la política aprovecha una causa noble, lo que podría deslegitimarla.
La discusión busca despolitizar la lucha, aunque se reconoce su carácter político intrínseco, enfatizando que todos los partidos políticos que creen en esta causa estuvieron presentes.