Las universidades a nivel mundial enfrentan una crisis de matrículas debido a la caída de la natalidad, el cambio en las demandas del mercado laboral y el elevado endeudamiento estudiantil. En Estados Unidos, las matrículas universitarias han bajado un 11% en la última década, mientras que en Corea del Sur se prevé una caída drástica. La "inflación credencialista" y la percepción de que los títulos ya no garantizan un buen salario ni estabilidad laboral llevan a muchos jóvenes a cuestionar la relevancia de la educación superior tradicional.
Factores como la crisis económica de 2008 y la devaluación de los títulos en comparación con habilidades prácticas o microcredenciales contribuyen a esta tendencia. Sin embargo, la universidad sigue siendo importante para carreras reguladas como medicina o derecho, y para el desarrollo de habilidades como el pensamiento crítico. Sociólogos como Harmon Rosa defienden la academia como un espacio de reflexión y conexión con el mundo, en contraposición a la formación rápida de competencias.