Los pacientes con Parkinson no suelen fallecer directamente a causa de la enfermedad, sino por complicaciones o comorbilidades asociadas. Las infecciones son una causa frecuente de muerte en estos casos, así como otras complicaciones derivadas de la enfermedad degenerativa.
La expectativa de vida de una persona con Parkinson no se ve drásticamente reducida gracias a los tratamientos disponibles, que permiten una sobrevida de hasta 20 o 25 años. Sin embargo, la calidad de vida puede verse afectada por la progresión de la enfermedad y sus consecuencias.