Se analiza la estructura de cercanía con Jesús, desde los 70 discípulos hasta el círculo íntimo de los 12, y luego los 3 (Pedro, Jacobo y Juan), destacando que Juan era el más cercano, recostado en su pecho.
Se plantea la interrogante de si estos privilegios se debían a una elección de Jesús o a méritos de los discípulos. Se concluye que Dios no tiene favoritos, por lo que la cercanía con Jesús es una decisión personal y una respuesta al amor divino.
La intimidad creciente de los discípulos fue resultado de su respuesta al amor de Jesús. Aunque Dios extiende la invitación a todos, muchos la desprecian, similar al pueblo de Israel. La cercanía con Dios requiere un precio y sacrificio, no es algo gratuito.