Se enfatiza cómo a las mujeres se las tilda de "locas" cuando denuncian violencia, revictimizándolas y desacreditando sus testimonios. Se menciona que Fede Bal reconoció haber empujado a Barbie, pero se intentó justificar su accionar.
Se critica la narrativa que presentaba a Barbie como "loca" por descubrir infidelidades y reaccionar, mientras que las acciones de Fede eran minimizadas.
Se subraya la impotencia de la madre de Barbie al ver el sufrimiento de su hija y la falta de credibilidad que se le dio a su denuncia.