Se expresa profunda tristeza e impotencia ante la actuación de la justicia en casos de violencia de género, como el de Barbie Vélez y Fede Bal. Se cuestiona la falta de celeridad y contundencia de las decisiones judiciales.
Se señala que la mayoría de quienes manejan estas situaciones son hombres, lo que podría explicar la falta de sensibilidad hacia las experiencias de las mujeres.
Se vincula la impunidad de algunos agresores con la falta de una justicia efectiva, y se reflexiona sobre cómo estos casos, a pesar de su gravedad, a veces son banalizados o coinciden con fechas significativas, como el aniversario de Ni Una Menos.