Se perfilan tres nuevas detenciones en la causa: Soledad, Ludmila y Matías, quienes estarían implicados como encubridores. El fiscal considera que todos colaboraron con el crimen.
Se cuestiona la falta de pruebas contundentes para justificar las detenciones y el secreto de sumario. La defensa de Faceta sugiere que la investigación inicial fue deficiente.
Se critica la actuación del fiscal y se plantea la hipótesis de que todas las personas presentes en la casa del crimen debieron ser detenidas desde el principio.