Se retomó el proceso de armado del rotolón, discutiendo la consistencia y tamaño deseado de la preparación. Se hizo referencia a la posibilidad de realizarlo en porciones más pequeñas.
Se enfatizó la importancia de utilizar repasadores limpios y sin aroma para manipular la masa del rotolón, ya que la harina absorbe olores. Se recomendó lavarlos con jabón blanco o agua neutra para evitar la transferencia de sabores.
Se abordó el peso de la preparación, comparando un rotolón grande con un "rotolacho", y se mencionó la posibilidad de hacer porciones más pequeñas si no se dispone de una cacerola grande.