Un vecino del barrio El Palomar, cercano a la casa del Indio Solari, comparte recuerdos del músico, a quien conocía desde hace años.
Describe a Solari como una persona accesible en el pasado, que solía compartir momentos con los vecinos, aunque su presencia se redujo significativamente con el avance del Parkinson.
El vecino, coleccionista de memorabilia del rock, expresa la profunda tristeza por la pérdida del ícono musical.