Un vecino de Parque Leloir relata que el Indio Solari solía salir a correr por el barrio, a veces acompañado de su padre. Aunque se movía "como una sombra", algunos fanáticos sabían de sus rutinas y esperaban cruzárselo para acercarse a él.
Se comenta que el Indio utilizaba una pileta interna en su hogar para calmar dolores del Parkinson, y fue allí donde su cuidadora lo encontró. La noticia de su fallecimiento generó dolor y la cercanía de los vecinos a su casa.