El Senado aprobó el nombramiento de jueces en una sesión que se caracterizó por una fuerte interna política, incluso dentro del oficialismo.
Patricia Bullrich se mantuvo firme en su postura, llegando a amenazar con renunciar si no se apoyaba su posición en el Senado. A pesar de los intentos de la Casa Rosada por retirar los pliegos, estos fueron finalmente aprobados con el voto de la mayoría.