Se registró un fuerte cruce en el Senado entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, en relación con la votación de pliegos de jueces. El conflicto se originó cuando se agregaron 23 pliegos a los 50 inicialmente acordados, incluyendo el de la jueza Micheli, cuya designación el gobierno buscaba detener.
Villarruel criticó la situación, comparando la votación de jueces con "vender caramelos en un kiosco", y responsabilizó directamente a Bullrich por esta situación "muy delicada desde el punto de vista institucional". La ministra, por su parte, se abstuvo de votar el pliego de Micheli, argumentando una "objeción de conciencia" y señalando que no se puede atribuir responsabilidad a una persona por su relación familiar, exponiendo así la intención del gobierno de retirar el pliego por la vinculación de la jueza con un periodista de investigación.
Este episodio evidencia una interna abierta en el gobierno, con Bullrich marcando un posicionamiento autónomo y generando especulaciones sobre sus futuras intenciones políticas.