La discusión se intensifica al comparar la reforma laboral argentina con la de otros países. Se señala que mientras Brasil y México buscan reducir la jornada laboral manteniendo el sueldo, Argentina parece ir en la dirección opuesta, afectando los derechos de los trabajadores.
Se critica la falta de fondos para el PAMI y se argumenta que la pérdida de empleos agrava la situación, ya que los aportes de los trabajadores son cruciales para financiar las jubilaciones. La reforma laboral es vista como una medida que va "totalmente en contramano" de las necesidades de los ciudadanos.
Se expresa preocupación por la posibilidad de que la reforma laboral quite derechos adquiridos tras años de lucha. Se cuestiona la lógica detrás de estas medidas, que parecen priorizar al sector empresarial en detrimento del bienestar de los trabajadores y sus familias.