Mariano Martínez reitera que no tiene problema en recibir chistes, ya que él mismo hace bromas sobre muchas personas. Sin embargo, diferencia claramente entre un chiste genuino y una agresión o burla.
Insiste en que si la intención es "barrear" o "descansar" de forma malintencionada, él no lo considera un chiste y reaccionará en consecuencia. Busca establecer límites claros entre el humor y el ataque.