Alma, de 21 años, se dirige a la juventud y a los adultos para defender la música y el rock, calificándolos como "vida". Rechaza la idea de que los jóvenes escuchen "mierda" y celebra la felicidad y el contentamiento que les genera el Indio Solari.
Agradece a su madre y tío por introducirle la música del Indio, y expresa la profunda conexión que siente con su obra, a pesar de la tristeza por su partida. Considera que su música es "gloriosa" y que vive eternamente en ella y en la gente.