La vida privada del Indio Solari se caracterizó por un gran hermetismo, manteniendo una distancia clara entre su rol de ídolo público y su vida familiar.
Su esposa Virginia, con quien compartió 45 años, y su hijo Bruno, de 26 años, fueron pilares en su refugio personal, lejos del escrutinio mediático.
Pocas imágenes juntos trascienden públicamente, evidenciando el celo con el que protegía su intimidad y a sus seres queridos.