Un impacto de un asteroide como Oumuamua contra la Tierra habría liberado una energía equivalente a 1700 bombas de Hiroshima. Si el objeto hubiera impactado a la velocidad máxima de Oumuamua (87 km/s), la energía liberada sería de 6.700 megatones, 45.000 bombas de Hiroshima, suficiente para destruir gran parte de Francia.
Considerando a Borisov, cinco veces más grande que Oumuamua, el impacto habría sido aún más devastador, equivalente a un millón de Hiroshimas, destruyendo gran parte de Europa. Estos escenarios evidencian la magnitud del peligro que representan los objetos interestelares.