La disputa por la herencia de Jorge Lanata escala, con acusaciones cruzadas entre sus hijas y su viuda, Elba Marcovecchio.
Las hijas de Lanata acusan a Elba de haber vendido propiedades y de quedarse con dinero que les correspondía, mientras que Elba se defiende argumentando que utilizó sus propios bienes y los de su familia para adquirir una casa en Uruguay.
Se menciona una supuesta frase de Jorge Lanata sobre que sus hijos se matarían por dinero, lo que añade un tinte dramático al conflicto familiar.