La guerra en Oriente Medio tiene un impacto directo en la economía global, provocando menor crecimiento y mayor inflación. El aumento en los precios de los combustibles y fertilizantes, como la urea, afecta la logística y los costos energéticos y alimentarios a nivel mundial.
Según un informe de la OCDE, las proyecciones de crecimiento global para este año se reducirán del 3,4% al 2,8%, lo que representa una caída significativa con repercusiones letales en la economía.