El gobierno de Javier Milei preadjudicó la licitación de la hidrovía al grupo Jan De Nul, generando una fuerte controversia. Esta decisión fue anunciada a través de un tweet del Ministerio de Economía y ha sido calificada como la licitación más escandalosa de la gestión actual.
La concesión, valuada entre 300 y 500 millones de dólares anuales en peajes y con una duración de 30 años, representa un negocio de casi 100 mil millones de dólares. El grupo Neuss, cercano a Santiago Caputo, figura como un potencial subcontratista clave en los trabajos de dragado.
Diversos sectores han expresado su preocupación. La Fundación Pensar advirtió sobre un posible sobrecosto para los exportadores argentinos, y ex embajadores diplomáticos están recolectando información para objetar la adjudicación, argumentando que otra empresa tendría mayor capacidad para el dragado de gran escala. Además, se menciona la existencia de denuncias en el Poder Judicial sobre la hidrovía como ruta de tráfico de marihuana.
El panel destaca que, aunque los hermanos Neuss ya operaban en Argentina, su facturación se ha disparado en los últimos dos años y medio del gobierno de Milei, sumando más de mil millones de dólares anuales en concesiones.