Se aborda la antigua creencia de que el huevo estaba directamente relacionado con el colesterol, lo que afectó su consumo y producción. Se menciona que esta idea pudo haber sido impulsada por la industria cárnica para favorecer sus ventas.
Sin embargo, se desmitifica esta noción, señalando que el huevo no tiene colesterol y que las campañas informativas, junto con un cambio en los hábitos de consumo, han llevado a un aumento significativo en su ingesta en Argentina. La gente ha comenzado a dar más importancia a los desayunos y meriendas, teniendo al huevo como base principal.