El debate gira en torno a la naturaleza del evento, diferenciando entre un velatorio y una celebración. Se cuestiona cómo se está gestionando la situación y quién debe tomar las decisiones importantes, enfatizando que la familia debe ser quien decida, no la gente.
Surgen comentarios sobre la aparente "fiesta" en un velatorio y la mención de lugares como Tecnópolis, Huracán, River y Ratti como posibles sedes. Se hace referencia a una persona llamada Virginia y se plantea la pregunta sobre si la familia tiene la potestad de decidir.