Las universidades a nivel mundial están experimentando una significativa caída en sus matrículas, impulsada por la baja natalidad y la creciente preferencia de los jóvenes por ingresar al mercado laboral con habilidades líquidas sobre títulos tradicionales. Esta crisis se manifiesta en fusiones de universidades, reducción de precios y creación de programas online más cortos, en un intento por captar alumnos.
En países como Corea del Sur, se proyecta una drástica caída en el número de estudiantes universitarios, de 440.000 en 2023 a solo 270.000 en 2040, debido principalmente a un colapso demográfico. En Latinoamérica, las universidades también están optando por reducir costos y digitalizarse para frenar la deserción y responder a una clase media que exige retornos económicos más rápidos.
La baja natalidad es un factor clave y generalizado en esta crisis. Los "bebés que no nacieron" en 2008 son los que ahora deberían estar ingresando a la universidad. Además, el mercado laboral ya no recompensa tanto los títulos universitarios, un fenómeno conocido como "inflación credencialista", lo que lleva a salarios bajos y empleos precarios para muchos graduados.
Otro factor determinante es el endeudamiento estudiantil, especialmente en Estados Unidos, donde más del 50% de los universitarios terminan su carrera con deudas significativas. La rigidez de las carreras tradicionales de 4 o 5 años se ha vuelto obsoleta en un mundo laboral que demanda habilidades tecnológicas inmediatas y experiencia, impulsando a los jóvenes a optar por certificados y cursos rápidos.