El ejército de Israel confirmó la muerte de un soldado israelí tras el impacto de un misil antitanque disparado por el grupo Hezbollah en el sur del Líbano. Este incidente representa la primera baja del ejército israelí desde el anuncio del nuevo plan de alto al fuego para la región, lo que expone la extrema fragilidad de la tregua.
Los enfrentamientos directos continúan, con acusaciones cruzadas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó el ataque en el sur libanés, donde también murió un miembro de las fuerzas de paz de UNIFIL y otros resultaron heridos. Se ha iniciado una investigación, y ya son siete los cascos azules fallecidos desde la intensificación de las hostilidades el 2 de marzo.