Suecia ha inaugurado su primera prisión para menores, parte de un plan para habilitar tres centros carcelarios destinados a jóvenes condenados por delitos graves. Esta medida busca reducir la participación de adolescentes en hechos ilícitos. Las celdas, de unos 10 metros cuadrados, contarán con cama, televisión, escritorio y baño privado, con un enfoque en la educación para evitar reincidencias.
El país enfrenta una creciente crisis de seguridad, con un aumento de tiroteos y atentados con bombas. La delincuencia organizada mueve alrededor de 20 mil millones de dólares anuales, destacándose el tráfico de drogas, fraudes y robos a gran escala. Preocupa especialmente el reclutamiento de menores a través de redes sociales para cometer ataques.
Las redes criminales, con 17.500 integrantes activos y casi 50.000 asociados, operan en los países nórdicos, reclutando a menores de entre 11 y 15 años. El año pasado, 52 menores de 15 años estuvieron involucrados en juicios por sospecha de asesinato o intento de asesinato. El 15 de junio, el Parlamento sueco debatirá la propuesta de bajar la edad de imputabilidad de 15 a 13 años, lo que convertiría a Suecia en el primer país europeo con la edad penal mínima más baja.