Santiago del Moro, conductor de Gran Hermano, confrontó a los participantes en vivo durante la gala, pidiéndoles que cualquier cuestión que tuvieran con él se la dijeran "en la carita". Esto ocurrió luego de que se dieran charlas internas en la casa donde se criticaba la "perfo" de Santiago como conductor.
El conductor expresó su dedicación al programa y su convivencia 24/7 con ellos, entregando su vida durante meses. El incidente generó un debate en el panel sobre si Del Moro reaccionó a las críticas de los participantes o a las constantes críticas externas sobre el formato del programa, incluyendo una nota de Clarín titulada "El peor Gran Hermano de todos".
Las críticas apuntan a los cambios arbitrarios en el formato, como la entrada y salida constante de participantes, el "repechaje" y la influencia externa, lo que, según algunos, "aniquiló el formato" y le hizo perder su esencia de aislamiento. Se mencionó el caso de Andrea Del Boca como ejemplo de estas irregularidades.