El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, emitió un mensaje dirigido a su pueblo y a la clase política, instando a la firmeza y unidad para hacer frente a una "guerra híbrida" de Estados Unidos e Israel. Khamenei atribuyó a estos países el calificativo de "enemigo malicioso" y afirmó que han sufrido "derrotas y golpes decisivos", experimentando una "humillación profunda y significativa".
El mensaje denuncia una estrategia contra Teherán con el objetivo de debilitar la capacidad de resistencia del pueblo y "inducir errores en los cálculos y decisiones de los responsables del país". Khamenei cerró su mensaje pidiendo a Dios que conceda al pueblo iraní "una victoria final" y les permita alcanzar "magníficas alturas de progreso y grandeza".
Este llamado a la unidad se produce en un contexto de negociaciones entre Irán y Estados Unidos para intentar poner fin a la guerra. La reaparición de Khamenei como figura protagónica en esta crisis se considera de "enorme importancia", dado que la constitución iraní le otorga un rol central en la conducción y decisión.