Una "zona de la muerte" a lo largo de la línea del frente en Ucrania, donde drones baratos persiguen y matan soldados, ha frenado drásticamente la ofensiva de primavera del Kremlin. Esta franja de territorio, extremadamente peligrosa para los atacantes rusos, ha causado numerosas bajas, llevando a muchos a preguntarse si esta táctica de defensa podría adoptarse en otros países amenazados por Rusia.
Nick Connolly, corresponsal de Deutsche Welle en Ucrania, explicó que la "zona de la muerte" es una amplia franja de entre 20 y 30 kilómetros de profundidad, infestada de drones controlados por ambos bandos. En esta área, las operaciones militares convencionales son "extremadamente difíciles, si no imposibles".
Las imágenes satelitales de ciudades como Pokrovs, en pleno campo de batalla, muestran una ausencia de tropas y vehículos, ya que los soldados deben ocultar sus movimientos y los tanques son fácilmente detectados y destruidos por los drones. Connolly relató una experiencia en la que drones FPV de corto alcance cayeron a un metro de un coche militar ucraniano, evidenciando la constante amenaza en la zona. Esta franja de 50 o 60 kilómetros de ancho a lo largo de una línea del frente de más de 1.200 kilómetros plantea la cuestión de si es posible orquestar una ofensiva exitosa en tales condiciones.