En Ucrania, la "zona de la muerte" se ha convertido en una estrategia defensiva crucial contra la ofensiva rusa. Esta amplia franja a lo largo de la línea del frente, de entre 20 y 30 kilómetros de profundidad, está infestada de drones baratos controlados por ambos bandos que causan enormes daños. Esta táctica ha frenado significativamente la ofensiva de primavera del Kremlin, generando un alto número de bajas entre los atacantes rusos.
El corresponsal de Deutsche Welle, Nick Connolly, quien ha estado en la zona de Pokrovsk, describe la dificultad de las operaciones militares convencionales en este territorio. Los tanques y vehículos blindados son inútiles, y los soldados deben moverse a pie, a veces en motocicletas o incluso a caballo, para evitar ser detectados por los drones. Esto ha transformado la guerra en una serie de "pequeños golpes", donde los soldados rusos se rinden ante robots y el control de ciudades como Pokrovsk, aunque reclamado por Rusia, es precario debido a la constante amenaza de los drones.
La "zona de la muerte" representa un alivio para Ucrania en términos de reclutamiento, ya que es más fácil entrenar pilotos de drones que motivar a la infantería para la primera línea. Expertos como Nico Lange del Instituto de Análisis de Riesgos y Seguridad Internacional, sugieren que esta táctica podría hacer la guerra insostenible para el Kremlin a largo plazo, obligando a Rusia a enfrentar problemas financieros y de reclutamiento, mientras Ucrania toma ventaja.
La dependencia tecnológica, como el satélite Starlink de Elon Musk, es crucial para la red ucraniana. El sistema de gestión de campo de batalla "Delta", que utiliza inteligencia artificial y datos de drones y satélites comerciales, impresiona a muchos países europeos. Ucrania busca exportar esta estrategia de alta letalidad y guerra electrónica a otros países que se sienten amenazados por Rusia, especialmente los del flanco oriental de Europa, como una forma legítima de disuasión.
Esta nueva forma de guerra, donde la letalidad instantánea es clave y no el control territorial, podría cambiar la definición de victoria en conflictos futuros, convirtiendo las zonas fronterizas en "zonas de la muerte" permanentes y haciendo que la guerra para Rusia sea interminable.