Un joven acudió a Banco de Joyas con varias piezas de oro rotas y abolladas, incluyendo dos esclavas y una cadenita de seguridad, con la intención de venderlas para reponer su moto robada.
Explicó que la moto era su medio de transporte para ir al trabajo y que el robo había sido un "garrón". Las joyas, que su madre había guardado en un cajón, fueron valuadas en 1.500.000 pesos, a pesar de su estado, ya que se tomaron por el valor del metal.
El joven expresó su esperanza de que esa suma le alcanzara para comprar una nueva moto. Optó por recibir el pago mediante transferencia bancaria, la cual, según se le informó, tenía actualización inmediata. Mientras se realizaban los papeles, se procesó la transferencia.